Filosofía del Coaching


Para el coaching el cambio implica conquistar un nuevo objetivo, aceptar un nuevo método y adoptar nuevas técnicas. A su vez, tener la voluntad de querer hacerlo y llevarlo a cabo. Por eso es que el coaching no aparece de la nada en nuestras días, sino que mas bien es un método que viene de diferentes corrientes filosóficas de siglos anteriores en los que los seres humanos ya investigaban sobre el significado profundo de la vida y cómo vivirla consiguiendo el mejor bienestar.

El coaching sustenta sus bases filosóficas de la mano de tres grandes maestros griegos de nuestra historia:

Sócrates Platón Aristóteles
El arte de la mayéutica ha sido un gran aporte metodológico para el desarrollo del coaching.   El diálogo que establece el maestro con el alumno tiene como finalidad recorrer un camino hacia el conocimiento, ayudando a su discípulo a comprender y a alcanzar el saber.   En la actualidad, el coach pretende llegar a la esencia de los temas que plantea el coachee a través de una conversación abierta. Muchos autores mencionan “Los diálogos” de Platón como las primeras sesiones del coaching en la Historia.   A su vez, el coaching toma el concepto de escucha activa.   Saber preguntar es la mejor herramienta para obtener respuestas que faciliten el proceso de coaching; el lenguaje y la comunicación como herramientas imprescindibles de abordar. El filósofo partía de la base de que todo hombre tenía como finalidad ser feliz y que ello se alcanzaba cultivando los talentos y capacidades que poseía cada individuo.   Tal era su convicción que fue él mismo quien logró despertar todo el potencial de una de las personas que terminó conquistando al mundo: Alejandro Magno.   El coaching toma dos conceptos del filósofo: virtud y hábito.

Otras Vertientes filosóficas del Coaching a partir del siglo XX son:

Gilbreth: realizó un gran aporte al management moderno que permite aplicar procesos de mejora directiva y criterios de liderazgo, tomando en cuenta diversos elementos humanos creadores de valor en las organizaciones como la eficacia, la cualificación, el compromiso, la transformación, la flexibilidad y la adaptación.

Psicología Humanista: esta corriente parte de la base que es posible alcanzar un potencial humano pleno, aun reconociendo las limitaciones del hombre. Eduard Lorenz señala que pequeños cambios conducen a grandes modificaciones en los resultados finales. A esto lo denominó “efecto mariposa”.

Horacio Krell y la filosofía de la acción.  Para que el potencial humano logre manifestarse es necesario pensar con claridad, actuar desde el pensamiento y hacer lo que se dice. Sólo así es posible alcanzar la efectividad. 

Peter Senge: también adopta criterios filosóficos para entender el desarrollo de las empresas. Analiza el éxito y lo vincula con la necesidad de que las organizaciones deben promover contextos de aprendizaje. El individuo tendrá éxito si se concentra en su deseo de desarrollo personal más allá de su necesidad o motivación material.

The Partnership for Productivity Fundation: hace foco en que el seguimiento y la evaluación de resultados están íntimamente vinculados a la hora de decidir y redefinir objetivos; las técnicas de apoyo y el proceso educativo facilita el desarrollo de las personas.